El Rosario frente al comunismo: La lección de fe y valentía de Abelardo de la Espriella en Colombia

El reciente triunfo electoral del candidato Abelardo de la Espriella en Colombia ha sacudido con fuerza el tablero político hispanoamericano, dejando perplejos a los analistas de la vieja política y a los grandes medios de comunicación. Desde Chile en la Encrucijada, consideramos que este resultado no es un mero accidente electoral, sino un síntoma profundo y esperanzador de lo que verdaderamente late en el alma de nuestros pueblos.

De la Espriella ha logrado una victoria incontestable en primera vuelta. Si bien no alcanzó la mayoría absoluta, la distancia que tomó respecto a su contendiente más cercana, la candidata Valencia —quien contaba nada menos que con el respaldo oficial del aparato político del dos veces presidente Álvaro Uribe—, es de un peso político rotundo.

Una campaña sin complejos frente al marxismo
¿A qué se debe este fenómeno que ha roto todos los moldes tradicionales? La respuesta es tan sencilla como evitada por la corrección política: De la Espriella se atrevió a movilizar, sin complejos ni ambigüedades, el profundo y arraigado sentimiento anticomunista de la población colombiana.

Mientras la centroderecha convencional suele caer en la trampa de moderar sus discursos para agradar a las izquierdas, este candidato habló con claridad doctrinal, identificando al comunismo como el verdadero flagelo moral y material que amenaza con destruir las libertades y las tradiciones de su patria. Y el pueblo colombiano, que ha sufrido en carne propia el dolor del terrorismo marxista, respondió con fuerza en las urnas.

El arma definitiva: El Santo Rosario y las letanías en latín
Sin embargo, hay un hecho fundamental de esta campaña que la prensa internacional ha preferido silenciar casi por completo. El candidato De la Espriella decidió cerrar su despliegue electoral no con un mitin político estridente de tintes populistas, sino con un acto de piedad profunda: el rezo del Santo Rosario de manera virtual, acompañado por el reconocido líder provida y defensor de los principios católicos tradicionales, el mexicano Eduardo Verástegui, junto a su familia.

Verástegui, un referente internacional de la causa provida y de los valores de la Civilización Cristiana, se unió a De la Espriella en una súplica ardiente a la Madre de Dios. Rezaron juntos el Santo Rosario y coronaron el acto con el canto de las letanías tradicionales en latín, pidiendo explícitamente por el triunfo de las buenas ideas, el bienestar de las familias y el fracaso definitivo del comunismo en tierras colombianas.

Esperanza para nuestra América Latina
El resultado de esta alianza entre la política de convicciones y la confianza en la Providencia Divina está a la vista: un triunfo contundente que nadie en el establishment se atrevía a pronosticar.

Para nosotros, los chilenos que seguimos dando la batalla contra el avance del marxismo cultural y el radicalismo de izquierda, esta noticia debe ser motivo de profunda satisfacción y renovada esperanza. El triunfo en Colombia nos demuestra de manera palmaria que los principios católicos y conservadores no son una reliquia del pasado, sino una fuerza viva, latente y vigorosa en nuestro continente.

Cuando la política se limpia del pragmatismo agnóstico y se arrodilla ante Dios con fe, los pueblos recuperan el rumbo. Sigamos este ejemplo con atención y mantengamos firme nuestra fe en el futuro de nuestra propia Patria. Muchas gracias.

¿Le gustaría que preparemos una columna complementaria analizando cómo este triunfo en Colombia debiera influir en la estrategia de las fuerzas de orden en Chile de cara a los próximos desafíos electorales?

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