Únase a nuestro reclamo contra la desidia de quienes, bajo el disfraz de «derechos estudiantiles», permitieron que el caos y el homicidio se instalara en las aulas.
Es indispensable levantar nuestra voz. Mientras inspectores y profesores resultan muertos o heridos y continúa en riesgo la vida de nuestros hijos no podemos cruzar los brazos a la espera de nuevas víctimas.
Cada día que pasa sin control, la violencia se normaliza en los colegios, como vimos en el Liceo Lastarria, donde el lanzamiento de una bomba molotov provocó un incendio y dejó a un profesor lesionado. No podemos permitir que nuestras escuelas sigan siendo campos de batalla.
Nuestros hijos y profesores ya no están seguros. Debemos respaldar ahora mismo las medidas de revisión de mochilas y monitoreo para detectar armas y explosivos antes de que ocurra una tragedia mayor. La seguridad de la comunidad educativa es un deber que no admite más esperas.
No podemos permitir que el Congreso dilate estas leyes por cálculos ideológicos mientras el grave deterioro de la seguridad heredado de la gestión anterior sigue cobrando víctimas. Es urgente que el Parlamento apruebe el agravamiento de penas y entregue herramientas reales de control a los directores hoy mismo.
Por la presente, no puedo sino manifestar mi más enérgico repudio ante la violencia desenfrenada que ha convertido nuestros colegios en campos de batalla. El reciente homicidio de una inspectora al interior de un colegio de Antofagasta o el ataque con bombas molotov en el Liceo Victorino Lastarria, constituyen la secuela trágica de una crisis que no admite más esperas.
Mientras nuestras comunidades educativas viven bajo el asedio de grupos violentistas, la herencia de desidia y permisividad del gobierno anterior ha dejado a los directores de manos atadas y a los alumnos honestos en la mayor indefensión. El desorden que hoy sufrimos es el resultado de haber priorizado la ideología por sobre la seguridad de los niños y el respeto a la autoridad docente.
La seguridad no es una opción, es una obligación básica del Estado. Por ello, exijo que se tramite con urgencia y máxima contundencia el paquete de medidas legislativas que devuelvan el orden a las aulas.
¡Basta de impunidad en los colegios! Respaldamos sin titubeos:
La revisión de mochilas y controles de identidad para impedir el ingreso de armas y explosivos.
El agravamiento de penas para quienes cometan delitos dentro de establecimientos educacionales.
La facultad real para que los colegios expulsen de inmediato a quienes usan la violencia al interior de los colegios.
Juan Antonio Montes Varas
Director – Chile en la Encrucijada
Su firma enviará este reclamo directamente a sus despachos para que aprueben con urgencia las leyes de control de acceso y revisión de mochilas.
Cada firma cuenta. Ayúdenos a que más chilenos exijan colegios seguros y el fin de la violencia