Lo que denunciamos incansablemente como una «pesadilla ideológica» que el gobierno anterior pretendió dejar instalada, hoy comienza a desmoronarse gracias a la defensa de la familia y la libertad.
Desde el Ministerio de Educación se ha tomado una decisión valiente y necesaria: la derogación definitiva de las circulares 781, 782 y 202. Estas normas eran verdaderos instrumentos de adoctrinamiento que buscaban imponer la ideología de género y el control estatal sobre la conciencia de nuestros hijos, desde la educación parvularia hasta la media.
El derecho de los padres: Reafirmamos que los hijos pertenecen a sus familias, no al Estado. Usted recupera el derecho a decidir la formación moral de sus niños.
La autonomía escolar: Los colegios vuelven a ser espacios de enseñanza y no laboratorios de ingeniería social marxista.
La infancia vulnerable: Blindamos a los niños de salas cuna y jardines infantiles de conceptos subjetivos que nunca debieron entrar en su formación inicial.
No podemos permitir que este avance quede sin defensa. Los sectores radicales ya están organizando ataques para intentar revertir esta medida. Es vital que las autoridades sientan el respaldo masivo de la sociedad civil para mantenerse firmes frente a las presiones de la izquierda.
Su firma es el escudo que protege esta decisión. Únase al reclamo ciudadano para exigir que el respeto a la familia y al orden natural se mantenga siempre por encima de las ideologías.
Su apoyo económico permite que esta campaña llegue a millones de chilenos y multiplique la presión cívica.