Por Juan Antonio Montes Varas
Apenas ha transcurrido un mes desde que el Presidente José Antonio Kast asumió la primera magistratura de la nación, y ya la excandidata y militante comunista, la señora Jeannette Jara, se declara «sorprendida» por lo que ella llama el «odio ideológico» y el contenido doctrinario de este nuevo gobierno.
Ante tales declaraciones, uno no puede sino preguntarse: ¿Tiene realmente autoridad moral la señora Jara para lanzar semejante reproche? La respuesta es un «no» rotundo, y los motivos sobran.
La ideología por antonomasia
Resulta casi cómico que alguien que milita en el Partido Comunista —el partido ideológico por antonomasia, cuya doctrina ha sembrado miseria y opresión allí donde se ha instalado— pretenda escandalizarse por el contenido ideológico de un gobierno democrático que busca restaurar el orden. La señora Jara no ha renunciado a su militancia; ella representa la esencia de una estructura que supedita todo a su visión dialéctica y radical. ¿Con qué cara viene hoy a cuestionar el inicio de una gestión que apenas cumple treinta días?
Nadie en Chile olvida, señora Jara, sus propias definiciones. Fue usted quien justificó la tiranía cubana calificándola como una «democracia especial». Según su lógica, existen «distintas formas de participación» para disfrazar una dictadura que hace más de 60 años oprime, empobrece y silencia al pueblo cubano. Ese es su estándar de libertad.
El doble estándar y la violencia
Estamos frente al cinismo y el doble estándar que históricamente han caracterizado al comunismo. Por un lado, se presentan como paladines de la democracia; por otro, elogian regímenes totalitarios y, para colmo, minimizan la violencia cuando esta afecta a quienes no comparten su color político.
Un ejemplo vergonzoso de esto es su reacción ante el violento atentado que sufrió recientemente la Ministra Linconao. Para la señora Jara, lo ocurrido fueron simples «empujones» o el lanzamiento de una «pequeña botella de agua». Esa es la minimización sistemática de la agresión. Es necesario decir las cosas como son: la Ministra sufrió un ataque violento y, de no ser por la valiente intervención de un oficial de la Armada y de un inspector de la zona, hoy estaríamos lamentando consecuencias de extrema gravedad.
Vigilancia frente al engaño
Este comportamiento de la señora Jara es el reflejo de la izquierda en general: una mano que censura al gobierno legítimo mientras la otra oculta o justifica la violencia de sus propios sectores.
Desde Chile en la Encrucijada, hacemos un llamado a la vigilancia. No podemos permitir que el relato comunista imponga su superioridad moral de cartón. Debemos repudiar estas actitudes y declaraciones que solo buscan desestabilizar y confundir a la opinión pública. Chile ha comenzado un nuevo camino y no será el cinismo de la señora Jara el que nos desvíe de la reconstrucción de nuestra Patria.
Muchas gracias y sigan acompañándonos en esta reflexión necesaria.