La victoria de la familia: El fin del «Estado Docente» y los amarres ideológicos de Boric

Por Juan Antonio Montes Varas

El Ministerio de Educación ha dado un paso de valientes y de profunda justicia al derogar las circulares y decretos 781, 782 y 202, impuestos por el expresidente Gabriel Boric al caer la noche de su mandato. Desde Chile en la Encrucijada, celebramos y respaldamos con firmeza esta decisión de la actual administración, liderada en esta cartera por la ministra María Paz Arzola, pues no se trata de un simple ajuste administrativo, sino de una victoria moral para todos los padres de nuestra Patria.

Decimos, sin tapujos, que esas normativas eran profundamente dañinas para la libertad de enseñanza y para todos los niños de Chile. Su único objetivo real era imponer por la fuerza la llamada «ideología de género», una corriente posmoderna y desquiciada, ampliamente divulgada por el globalismo, que sostiene el absurdo de que las personas no nacen hombres o mujeres conforme al orden natural y a lo que nos enseña el Génesis: “Hombre y mujer los creó”. En su lugar, pretenden obligar a la sociedad a aceptar un abanico delirante de aproximadamente cincuenta opciones de género diferentes, al capricho de la subjetividad.

Este despropósito ideológico, establecido entre gallos y medianoche por el gobierno anterior, ha sido felizmente derogado. ¿Por qué nuestra postura es de un apoyo intransigente a esta medida? Porque la educación es, por derecho natural, un deber preferente de los padres. Son las familias las llamadas por Dios a formar a sus hijos y a determinar qué es lo que mejor les conviene, no el aparato estatal.

El expresidente Boric pretendió atribuirse, al igual que todos los gobiernos totalitarios y de izquierda a lo largo de la historia, el rancio concepto del «Estado Docente». Bajo esta premisa, el poder político busca desplazar a la familia en la formación moral de los menores para convertirlos en masa de maniobra de sus proyectos políticos. Corresponde felicitar a la ministra por esta excelente derogación, y desde aquí advertimos que nos mantendremos vigilantes para que se continúen desmantelando, una a una, todas las imposiciones ideológicas que el Frente Amplio introdujo como maleza en el sistema educativo chileno.

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