Por qué el Gobierno de José Antonio Kast debe rechazar la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU

El panorama político internacional nos pone frente a una decisión de vital importancia para la soberanía y la dignidad de nuestra Patria. Se ha planteado la posibilidad de que Chile patrocine la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de las Naciones Unidas. Sin embargo, desde Chile en la Encrucijada, sostenemos con firmeza que el próximo gobierno del Presidente José Antonio Kast debe rechazar de manera tajante esta pretensión.

No se trata de una animadversión personal, sino de una cuestión de principios y de coherencia con el mandato popular expresado en las urnas. A continuación, exponemos las cinco razones fundamentales por las cuales esta postulación es inadmisible:

  1. Falta de consenso nacional
    Una candidatura de esta magnitud debería ser el reflejo de un acuerdo nacional amplio. Sin embargo, la figura de la señora Bachelet genera una profunda división en la sociedad chilena. No representa el sentir de la mayoría que hoy busca orden, libertad y un retorno a los valores tradicionales. Chile no puede presentar ante el mundo una carta que no cuenta con el respaldo de su propio pueblo.
  2. Una extensión del fallido Gobierno de Boric
    La postulación de Bachelet no nace de un consenso de Estado, sino que es una apuesta del gobierno de Gabriel Boric. Este gobierno, que ha sido castigado y rechazado por la ciudadanía en las últimas elecciones, pretende proyectar su agenda ideológica más allá de sus fronteras. Patrocinar esta candidatura sería validar la gestión de una administración que los chilenos ya decidieron dejar atrás.
  3. Un perfil ideológico que amenaza la Ley Natural
    La señora Bachelet representa la punta de lanza de la agenda globalista en la región. Su historial está marcado por la promoción de la ideología de género y la cultura del aborto; políticas que atentan contra la familia y el derecho a la vida desde la concepción. Chile no puede exportar una ideología que ha sido resistida por sus ciudadanos y que contradice las raíces cristianas de nuestra nación.
  4. Una gestión internacional cuestionable
    Su paso por organismos internacionales, como ONU Mujeres y la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, dejó un saldo decepcionante. Se le recuerda por su lentitud y tibieza al denunciar las atroces violaciones de derechos humanos en la dictadura de Venezuela y por sus silencios cómplices respecto al régimen comunista en China. Un historial de omisiones que le resta autoridad moral para liderar un organismo de paz.
  5. Riesgo de politización de la política exterior
    Si Bachelet llegara a la ONU bajo el patrocinio chileno, se convertiría en un factor de distorsión para la política exterior del nuevo gobierno. Su influencia sería utilizada para torpedear desde el exterior las reformas que Chile necesita, condicionando nuestra soberanía a los dictámenes de una burocracia internacional ideologizada.

Advertencia y Vigilancia

Podríamos enumerar muchas otras razones, pero estas cinco son suficientes para entender el peligro que esto representa. El futuro gobierno de José Antonio Kast tiene el deber de proteger la soberanía nacional y no puede permitir que Chile sea utilizado como trampolín para agendas que solo buscan debilitar la identidad de los pueblos.

Desde este canal, seguiremos vigilantes. Chile está en una encrucijada y no podemos permitirnos dar ni un solo paso en la dirección equivocada.

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